lunes, 22 de mayo de 2017


Sorolla en su paraíso - Fuente:

El Museo Sorolla reconstruye fotográficamente el ambiente creativo de Joaquín Sorolla y su presencia en los ambientes culturales españoles entre las vísperas de la Revolución de 1868 y la Dictadura de Primo de Rivera, hitos históricos entre los que transcurrió la vida del pintor. Sorolla fue siempre objetivo de los fotógrafos, desde los maestros de su tiempo, como Antonio García, Christian Franzen, Alfonso, Campúa, Guillem Bestard, González Ragel y Venancio Gombáu, que le retrataron en sus estudios, en los escenarios de su trabajo, entre las personas de su cercanía familiar y afectiva, y en todos los lances relevantes de su vida. Importante en la muestra es la presencia de algunos de los grandes fotógrafos norteamericanos de su tiempo, como W.A. Cooper, Williams M. Hollinger, Harris and Ewing, Gertrude Käsebier y Sebastian Cruset Cruset, con los que mantuvo también una relación cercana, tras los viajes realizados a Estados Unidos, con motivo de sus exposiciones de 1908 y 1909.


martes, 16 de mayo de 2017


BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

Pintor español, nacido en Sevilla el 31 de diciembre de 1617 y fallecido el 3 de abril de 1682. En 1633 inicia su formación artística en el taller del pintor Juan del Castillo. Su obra junto a la de Valdés Leal supone la última fase de la pintura barroca española. Dedicada a una clientela de religiosos, crea un nuevo tipo de imagen religiosa, que se convierte en prototípica durante los siguientes años. Su arte sólo será barroco en apariencia, la visión contrarreformista que manifiestan sus cuadros es pura propaganda, sin que exista un intento de recoger los aspectos que integran la realidad.











































Murillo es el pintor barroco que mejor representa el nuevo lenguaje de la fe, a cuyo servicio puso su particular sensibilidad inclinada a valores dulces y amables. Con una facilidad portentosa, creó una pintura serena y apacible, como su propio carácter, en la que priman el equilibrio compositivo y expresivo, y la delicadeza y el candor de sus modelos, nunca conmovidos por sentimientos extremos.
Murillo nació en Sevilla, donde pasó la mayor parte de su vida, en 1617, posiblemente en los últimos días del año ya que fue bautizado el 1 de enero de 1618 en la iglesia de la Magdalena.

La situación económica de la familia era bastante aceptable y el futuro pintor se criaría sin estrecheces. Pero en cuestión de un año fallece el padre y la madre por lo que el joven Bartolomé pasará al cuidado de su hermana Ana.

Murillo inicia su aprendizaje artístico con Juan del Castillo, en cuyo taller permanecerá cinco años. Los primeros cuadros de Murillo están muy influidos por el estilo del maestro, como se puede apreciar en la Virgen del Rosario con santo Domingo.

En 1645 Murillo recibe su primer encargo de importancia. Se trata de la serie de trece lienzos para el Claustro Chico del convento de San Francisco en Sevilla. En estas obras muestra una notable influencia de Van Dyck, Tiziano y Rubens, lo que hace pensar a algunos en un posible viaje a Madrid, aunque no existe base documental para apoyar esta teoría.

Este año de 1645 será de gran importancia para el artista porque se casa el 26 de febrero. La elegida se llamaba Beatriz Cabrera y Villalobos, joven sevillana de 22 años. En los 18 años que duró el matrimonio tuvieron una amplia descendencia: un total de nueve hijos.

El éxito alcanzado con la serie del Claustro Chico -al aportar un estilo más novedoso que los veteranos Herrera el Viejo o Zurbarán- motivará el aumento del número de encargos. Por ello en 1646 ingresa en su taller un joven aprendiz al tiempo que debe buscar una casa más amplia para organizar un taller.

La crisis económica que vive Sevilla en 1650 no impide que los encargos continúen a buen ritmo, siendo uno de los más importantes el enorme lienzo de la Inmaculada Concepción para la iglesia de los Franciscanos, llamada "La Grande" por su tamaño.

En 1658 se traslada a Madrid, donde es muy probable que conociese a Velázquez, quien le pondría en contacto con las colecciones reales, donde tomaría contacto con la pintura flamenca y veneciana. A finales de año, Murillo está de nuevo en Sevilla, apareciendo como vecino de la parroquia de Santa Cruz donde permaneció hasta 1663, que se trasladaría a la de San Bartolomé.... --

sábado, 29 de abril de 2017

DIEGO VELÁZQUEZ

  (Sevilla, 6 de junio de 1599 – Madrid, 6 de agosto de 1660) conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y figura indiscutible de la pintura universal. 


  Pasó sus primeros años en Sevilla donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista por influencia de Caravaggio y sus seguidores. Se trasladó a Madrid y a los 24 años fue nombrado pintor del rey, y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores del rey. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo a partir de entonces consistía en pintar retratos del rey, de su familia, así como otros cuadros para decorar las mansiones reales. Su estilo evolucionó hacia una pintura de gran luminosidad con pinceladas rápidas y sueltas. En esta evolución tuvo mucho que ver el estudio de la colección real de pintura y su primer viaje a Italia donde estudió tanto la pintura antigua como la contemporánea. En su madurez, a partir de 1631, pintó grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se volvió más esquemático y abocetado alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este periodo se inauguró con el retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las Meninas y Las Hilanderas.